La belleza puede ser inconmensurable, pero la armonía – uno de los más importantes componentes de la belleza física, se pueden medir.

La proporción áurea o proporción dorada que se encuentra en la naturaleza y en las grandes obras de arte, puede ser encontrada también en la estructura facial de la mayoría de las personas que consideramos “bellas o hermosas”.

Se trata de medidas matemáticas que se repiten una y otra vez incluso en la cara de la Mona Lisa.

La belleza es subjetiva pero el secreto se encuentra en el balance.

En odontología estética logramos el equilibrio combinando técnicas de diagnóstico y planificación digitales y físicas, utilizando el mapeo dento-facial, encerados artísticos sobre modelos y maquetas sobre los dientes en vivo antes de comenzar cualquier tratamiento.

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 Llegó la hora. Sonría